Conociendo la Bahia...

Negocios bajo el Puente...

Ropa...

Zapatos...

electrodomésticos...

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Quién no quisiera llegar a
las 9am de la mañana al trabajo, no tener que rendirle cuentas a un jefe. Johnny
Suarez opina lo mismo, para él ser un trabajador informal, significa tener que trabajar casi 12
horas para a veces sacar como mínimo 10 o 30 dólares en caso de poder vender un
reloj.



La falta de una estabilidad
económica, es para el Ab. Jaime Salazar el peor castigo que comete el gobierno
contra estos ciudadanos. Les arrebata
derechos constitucionales, cómo el de un trabajo digno, aunque la misma
Constitución los regularice, es una de las formas de librarse de la
responsabilidad de crear plazas de trabajo dignas. Que les ofrezca:



Un empleo digno, un salario
mínimo, seguridad social que cubra enfermedades, una jubilación que le permita
tener una vejez medianamente digna. Que
goce de vacaciones, décimo, la oportunidad de ascender de categoría dentro de
una empresa pública o privada. El poder disfrutar de una economía que le
asegure pagar la renta, el alquiler, que pueda obtener beneficios para
créditos, etc.







La socióloga Ana
María Toro, piensa que “informalidad es una situación que sólo se puede
resolver a largo plazo. Mientras haya
cantones con escasa inversión social, sin acceso a educación, salud, servicios
básicos. La migración interna y externa se mantiene y es una realidad mucho más
evidente en las últimas dos décadas. Entonces el crear centros comerciales para
vendedores informales, es sólo una forma de tapar un hueco. Mientras la
agricultura no sea una actividad valorada y que genere créditos económicos, se
vuelve poco atractiva y ello aumenta la inflación y se crea un círculo.



Como socióloga te
diré que la salud y la educación son pilares fundamentales para un adecuado
funcionamiento de la sociedad porque sólo así se abre la mente y se puede crear. La inversión en salud es buena pero fortalece
los mismos centros Quito, Guayaquil y Cuenca.”





La salud es un pilar
tan importante por ejemplo para el caso de Isabel Suarez que siempre sufre de
inflamaciones a la vías urinarias, de frecuentes gripes, por la contaminación
en el ambiente, lo poco que gana tiene que gastarlo comprando medicamentos. A
esto se le suma una que otra enfermedad viral que le pueda dar a uno de sus
cuatro hijos, su trabajo al igual que las ganancias se gasta a diario.






Ana María expresó que
el hecho de que hayan vendedores 'informales' quiere decir que la política
pública no está enfocada a resolver el problema estructural del empleo



Y si se mantiene la
idea de 'estado paternalista' va a aumentar el número de vendedores informales
que quieran acogerse y El promover
amparo constitucional para vendedores informales, sólo va a abrir un nuevo
'nicho' y fomentar su incremento.






















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Necesitaba comprar un poco de historias
reales y la necesidad de reconocerme en lo informal. Me acordé que la ciudad tiene un sector
comercial, donde se puede comprar de todo. La Bahía de Guayaquil es un lugar donde el comercio es
informal, a pesar de su “Regeneración Urbana”, es el mejor lugar para conseguir
todo lo que se busca.



Todas las mañanas sus calles se llenan de
historias, ilusiones y sobre todo de mercaderías que van de un lado a otro
caminando o huyendo de ser víctima de la justicia informal.




Hombres y mujeres llegan hasta
aquí para ofrecer desde ropa, hasta juguetes a módicos precios. Mientras caminaba escuchaba la melodía de las
ofertas que van de “1 dólar” hasta “3x5 dólar”. Siempre iba acompañada de
personas que me ofertaban sus productos, lleve su gorra, venga lleve unas
plantillas para sus zapatos, helados, pero yo sólo fui a proveerme de las historias
que se esconden detrás de los vendedores informales.



El día estaba nublado pero ahí
estaba, Laura Jaramillo ofreciendo gafas, para la temporada playera y tiras de
sostenes. Ella viene todos los días desde La Isla Trinitaria, donde vive con
sus cuatro hijos y su esposo que también es comerciante informal. Ese día estaba
con sus dos hijas trabajando, para que no se queden solas en casa.



La hora del almuerzo cayó y con ella el
hambre, Laura compró la comida, para compartir con sus hijas. Observar como
el amor maternal estaba presente en las
calles, frente a mis ojos, es un detalle
simple pero hermoso que lo recordaré siempre, porque esta expresión es lo más
formalmente bello que he podido apreciar.





Cuando las niñas están en clases,
ella sale a trabajar en la tarde, después que sus hijas hayan ingresado a la escuela vespertina, por la que son
acompañadas de su hermano de 12 años que ese día se tuvo que quedar en la casa
para cuidarla. Sus ventas terminan a las 7 de la noche para llegar a su casa a
ver sus hijas y hacerles la merienda, pero mientras dure las vacaciones ella
tendrá una preocupación menos al tener a sus hijas con ella.



La ternura familiar no espantaba
a los metropolitanos que merodeaban en cada esquina. Aquí tampoco se quedan
atrás los uniformados informales, que rastrean a cada vendedor informal para
confiscar sus mercancías. Estoy hablando nada más que la seguridad
metropolitana que llega a vigilar las calles. Se dispersan por todas las
esquinas, las veredas y se distribuyen “el cuidado”.





Al verlos a mí también me corría
un poco de miedo, porque con su mirada y su presencia me intimidaban veía como
me vigilaban mientras conversaba y
tomaba apunte con mis fuentes, sentía como ellos leían mi informalidad en ese
momento. Nosotras no éramos las únicas que sentían miedo, al igual que
nosotras, hay más de 200 personas que trabajan como vendedores ambulante y que
siempre están listos para correr.







Después de adquirir alegrías,
sueños, amor y miedo necesitaba tener valor y nada mejor que rondar por el
peligro, así que me situé frente al metropolitano con la mirada más dura y
prepotente y me dedique a entrevistar a Isabel Suarez, de 43 años, quién sin
titubear decidió colaborarme. Ella viene desde el Puente Peatonal de Barcelona
(34 y Medardo Ángel Silva. Ella tiene cuatro hijos a los que tiene que
llevarles el pan de cada día. Su hija mayor está estudiando medicina en la
Universidad de Guayaquil, mientras que el otro está haciendo el servicio
militar, pero como todas las madres a ella también le toca dejar a sus dos
hijos de 12 y 11 años, solos en casa, porque su esposo también sale a trabajar
como vendedor informal por los semáforos, ofreciendo bigotes de juguete,
mientras ella vende tiras de sostenes.



El día que Isabel y su esposo
tienen más ventas, tienen un ingreso máximo de $40, que son los fines de
semana, mientras que de lunes a viernes que no hay mucha venta, están ganando
entre $5 y $10 dólares., trabajando 12 horas y aún así esto no les alcanza para
mantenerse con muchas comodidades y peor para surtir sus productos de ventas.


Vendedora Informal from Nancy Kuonqui on Vimeo.


Reconocer que existen familias
que se mantienen gracias al comercio informal, no es difícil, esto se lo
consigue con la proximidad a la gente.



El atardecer me atrapó alado de Blanca Abigail
Yolanda Bustos León, alias “La Abuelita”, de 83 años vende cepillos dentales.
Ella lleva tres años vendiendo en La Bahía. Cuando le pregunté donde vivía, me
dijo que no se acordaba. Muchos vendedores afirman que ella siempre va y viene
sola, mientras ella me contaba, como su difunto esposo era celoso y no la
dejaba trabajar.





Ella me contó que trabaja para
comprar sus medicinas para la presión, que el dinero que le da su hijo no le
alcanza y aunque uno de sus nietos le envía dinero del extranjero ella
necesita, porque ella tiene que comer bien y ahorrar por si acaso alguna
enfermedad la ataque desprevenidamente. Está ahorrando para invertir en pinzas
para la ropa pues la otra compañera que las vendía más adelante ya no está
porque está enferma en el hospital, pues su salud es frágil por su avanzada
edad. Ella no es la única “Abuelita” que vende en las calles, pues como ella hay
muchas, pero Blanca es una de las pocas que no recorre todo el sector.



Mi día terminó con la bendición de
Blanca, que me despidió con mucha alegría y me pidió que regrese otro día que
no me pierda, tanto cariño, sólo por haberme sentado a compartir un poco de
tiempo con ella. Me regresé a mi casa con tres cepillos de dientes que me costaron
$1 dólar, pero ver sonreír a “La Abuelita” de verdad que no tiene precio…


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Posted by Nancy Kuonquí - - 0 comentarios








Este es un espacio para reconocer que en Guayaquil no es suficiente una "Regeneración Urbana", sino que debemos exigir una "Regeneración Humana". Que el dinero de la ciudad no sólo sea usado para mejorar las calles, sino que se destine el dinero para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.



Al leer esto pueden especular que no soy guayaca, que soy una socialista con resentimiento. En lo primero se equivocan soy Guayaca de pura cepa y en lo segundo, creo que soy una humanista a la que le desgracia ver cómo la injusticia social se esparce por mi linda ciudad...



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Posted by Nancy Kuonquí - - 3 comentarios


Llega Navidad y Año Nuevo, la mejor fecha para mostrar nuestra belleza...

Si pero está fechas es una de las preocupaciones para la mayoría de las mujeres, siempre queremos lucir hermosas, pero este año como que la situación económica, no está por lo menos para mí tan buena que digamos, me fui a recorrer "la bajaña" osea La Bahia de Guayaquil. Mi recorrido empezó justo en la Av. Olmedo. El día estaba cálido no había muchas personas, así que pude vitrinear un rato. Para mí esta Av. es la calle 5 de Nueva York, porque cuando el sol cae los brillos de los vestidos empieza a brillar.



Mi primer local fue el de Anthony Josué, aquí todos los vestidos eran hermosos, la dueña es Gloria Macias, una señora cordial que hace muy buenas rebajas.



Aquí les dejo el vestido que me gusto, en este local.


Ojo y Gloria me lo va a dejar en un buen precio.... Es lo más importante



Continuando con mi recorrido giré por la calle Chile y Manabí. Aquí encontré un local de blusas de la Sra. Alicia Alvario. Aquí me puse las pilas porque entre el 15 y el 16 le llega la nueva mercadería aquí les dejo un vídeo para que la conozcan a ella y a sus blusas.



Recorrí lo que más pude pero estos son los locales que más me llamo la atención, así que antes de irme a agarrar la metrovía porque la noche cayó sobre la espalda y los rostros se escondían entre la oscuridad de la noche, vi otro vestido esta vez en las calles Eloy Alfaro 223y Calderón. Ahí estaba un vestido hermoso, ojo es el fucsia.


Aquí incluso encontré ropa para mi mamá.



El dueño es el Señor Jorge Luis Fajardo, un tipo muy coquetón, que sabe atender bien a sus clientas y nos hace sentir como todas unas verdaderas damas.


Esperando que les gusté mis opciones y que opinen que vestido me puede quedar bien para lucirlo en la cena de Año nuevo... Y de una ves que se animen a comprar el suyo...
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Posted by Nancy Kuonquí - - 3 comentarios





Novedades de vestir y lencería "Wladimir"

Eran las 5 de la tarde, y Juanita Carriel, la propietaria estaba con sus vendedoras atendiendo el negocio de lencería. lo más interesante de la conversación es que Juanita con apenas 22 años de edad tiene su propio negocio y uno nada, pero bueno ella lleva 7 años con su propio local, mientras la tarde caía y con ella la clientela se iba no quedaba nada más que felicitarla y acceder a la compra de algún tentador jajaja ya quisiera, si soy fanática de los calzones de abuelita esos matapasiones jajajaja claro la comodidad es lo indispensable.

Para que no caigan muchos las ventas ni la rutina del matrimonio o noviazgo vaya al local a comprar unos hilos para recuperar la senxualidad de la relación :

Local: 16 debajo del puente entre la Avenida Olmedo y Chile.



Nota: Para que le hagan un descuento bien chévere dígale que va de parte de "Nancy Kuonqui" jajaja y que es famosa y que la conoció por el blog jajaja

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Posted by Nancy Kuonquí - - 16 comentarios




El día era cálido, iba caminando tranquila y de pronto mis ojos brillaron ante un almacén. Ojo no era el típico almacén de los centros comerciales. Era uno de la bahía, era un lugar bonito. Este local queda en la vereda de la caja del seguro en la esquina antes de llegar al paso elevado (Av. Olmedo y Chile). Mis ojos saltaban a la luz del local y una vendedora se me acercó y me dijó: “Diga que buscaba” y yo le dije: quiero saber el precio de el jeans negro, ella dijo: $15 y yo ahhhhhhhhhhh y me caí patas arriba cuando termino con la frase “y es negociable”.
Bueno empezó el regateo hasta, que me lo dejaron en $13. Desde hoy mi lugar de compras será la Bahía porque me estoy ahorrando 62 dólares de $75 que cuestan en el Policentro y eso sí no le deben nada, la calidad e muy buena y usted que cree?
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Foto galeria de la La Bahia de Guayaquil